A tres años del Plan Plurianual de Alfalfa, sus responsables evaluaron su desarrollo y proyección

El desequilibrio ambiental, causado por la suba de las napas subterráneas, provocó anegamiento en grandes espacios y hasta el surgimiento del llamado Río Nuevo, llegando a afectar zonas urbanizadas. Los estudios consecuentes presentaron a la alfalfa como una de las mejores opciones para contrarrestar esos efectos, debido a la gran absorción de agua de esta hierba.

Tres años con mucha historia

El jefe del Programa Logística y Comercialización Agropecuaria, Alejandro Marín, comentó que “desde su implementación, este plan obtuvo muy buena aceptación por parte de los productores, a quienes brindamos la capacitación necesaria para optimizar el cultivo y la cosecha. Para ello se cuenta con la infraestructura de San Luis Logística en el predio donde conviven la AgroZAL y la Zona de Actividades Logísticas (ZAL), en el parque industrial de Villa Mercedes”.

Marín relató: “Si bien la pandemia de COVID dificultó conseguir este forraje, en 2020, comenzamos a trabajar en las exportaciones, contando para ello con la planta de compactación y un equipo de henificación. Ya en 2021 se amplió el área de acción a la Cuenca El Morro y en otras zonas de la provincia, como también se alquiló un campo para trabajar con las distintas variedades y calidades de alfalfa, realizando ensayos demostrativos junto al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA)”

Como resultado de estas políticas, en noviembre del año pasado se celebró la primera Expo Alfalfa, en la que presentaron todos los resultados obtenidos. Este camino recorrido plantea una proyección de crecimiento, ya que en San Luis se obtiene una alfalfa de muy buena calidad, que ha permitido ir cumpliendo con todos los pedidos recibidos.

Producción y servicios

El titular del Subprograma Producción de Alfalfa, Federico Costanzo, explicó que parte de toda la operatoria vinculada con la alfalfa “generó dos unidades de negocio. Una de ellas es el henificado, proceso que reduce la humedad del forraje y anula la actividad de microorganismos descomponedores, que pasó a ser un servicio para los productores que no podían invertir en maquinarias. Se comenzó así a trabajar con 350 hectáreas, para pasar el segundo año a 700 y actualmente llegamos a 1.200, lo que hoy representa un ingreso anual a la planta compactadora de 1.200 toneladas por campaña”.

La otra unidad de negocio se dio con el alquiler del campo “Don Hugo”, a pocos kilómetros al norte de Villa Mercedes, donde se produce alfalfa y además se realiza investigación junto a especialistas del INTA, lográndose información precisa que se utiliza para el asesoramiento a los productores. “Actualmente, estamos trabajando con vistas a ampliar la superficie de trabajo y seguir captando clientes, ya que la demanda internacional de alfalfa es altísima”, mencionó.

Una parte fundamental para la comercialización de la alfalfa es la preparación del forraje para su manipulación y despacho; para ello, San Luis Logística montó en el primer año del proyecto plurianual una planta compactadora. A cargo de dicho sector se encuentra Javier Tomoff, jefe del Subprograma Industrialización de Alfalfa, que detalló: “A la ZAL arriba la cosecha en semifardos o en rollos, que son totalmente desarmados para proceder a su compactación. Esto es importante para lograr la salida comercial y optimizar los fletes de exportación. Para ello se forman fardos de 450 kilos, que miden 2 metros de largo por 80 centímetros de ancho y 62 centímetros de alto, que caben perfectamente en los contenedores en que serán transportados hasta su destino”.

Una actividad sin techo

La demanda de alfalfa en el mundo no es un índice destinado a disminuir, “por lo que para regiones productoras como la provincia de San Luis no existe un techo”, indicó el gerente Comercial Internacional, Martín Aguirrezabala, señalando que “entre los clientes que adquieren mayores volúmenes tenemos, además de Brasil, a compradores en Dubái y Qatar, mientras que actualmente estamos en un proceso de habilitación de la planta para exportar a China”.

Puntualmente, con respecto a los clientes de Medio Oriente, explicó que “básicamente podría decirse que estamos enviando agua, que es algo con lo que esos países tienen problemas, pues se enfrentan a recortes en el uso de agua para la agricultura, sobre lo que nosotros tenemos ventaja y podemos ofrecer un producto como la alfalfa. Las demandas de forrajes en general superan ampliamente la oferta”.

 

A modo de reflexión, Aguirrezabala sostuvo que “el Plan Plurianual de Alfalfa nació como un proyecto en una carpeta, que creció con hechos tangibles. No fue fácil convencer a los productores que podía funcionar, pero así sucedió y terminó convirtiéndose en un círculo virtuoso que cierra por todos lados, desde lo ambiental, por su aplicación en la Cuenca El Morro; lo productivo y lo comercial. Este último punto implica varias etapas, pues el comprador puede adquirir la alfalfa en la planta y hacerse cargo del resto, o también ofrecer el producto colocado en el puerto de destino. Es un procedimiento con variables porque en medio se encuentra la cadena logística”

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